Meditar: el sentido de tu vida

Meditar: el sentido de tu vida

¿Qué sentido tiene mi vida?

Es una pregunta que está presente cada día, y hay varias maneras de buscar la respuesta. Como siempre, por mi profesión, esta pregunta llega tanto en la meditación, en la terapia o en el coaching.

Yo misma hice este recorrido frente a las preguntas que nacían de mi experiencia de la vida. En esta búsqueda de sentido, la vida tomaba cuerpo, y cada comprensión o descubrimiento iluminaba el camino… Al caminar, las preguntas se transforman en ciclos que reconozco, y aprendí mucho de poder mirar hacia dentro y aquietarme, para permanecer a la escucha de lo que existe en este lugar intimo…

En este post intento escribir para quien se encuentra abrumado, para quien pasa por momentos en los cuales no sabe qué le pasa, no sabe si es normal, si tiene una depresión, si todo se derrumba, si esto tiene fin, si se equivoca, si está loco o loca, si toda su vida anterior fue un error… Alguien que no sabe qué y cómo…

A mí lo que me sigue fascinando es que ante un momento de gran duda, recobro cierta inocencia… Hay algo espontáneo que ocurre, aunque sea doloroso, y me sumerge en la absoluta novedad… Me siento principiante, no sé nada, o lo que sé no me sirve, o en este momento se borra… y me lleva a un espacio vacío.

A veces -para algunos profesionales o adictos a hacer todas las terapias y probar todas las técnicas- existe un gran peligro: el consumismo puro, sin digestión, sin interiorización. El peligro de solo llenar, o crear una máscara que evita todo dolor o frustración…

Y ahora podemos encontrar también algo que yo llamo “el positivo patológico”, que consiste en evitar todo estado que no te proporciona una sonrisa fija en la cara.

 

Existe un verdadero derivado de las preguntas: ¿Hacia dónde voy? ¿Quién soy? ¿ Cómo quiero vivir? ¿Para qué hago lo que hago?

¿Como dar respuesta a estas preguntas cuando provocan una crisis profunda? Si tienes demasiada información sobre autoayuda, cursos, talleres, etc… respondes desde ahí, desde ese contenido recibido.

Pedir ayuda profesional es una buena opción, siempre y cuando no se trate de evitar la vivencia de esta etapa. Busca a alguien que te permita estar ahí, que no quiera “curarte”, que confíe en tu sabiduría y te acompañe abriendo espacios de consciencia.

 

Hoy quiero aportar la perspectiva del meditador, de la meditación.

Te invito a la posición más incomoda, que es estar presente con el temblor, completamente, dejándote abrumar, aceptando no controlar, aceptando el no sé, aceptando la vulnerabilidad y, ahí, desde esa vivencia, confiar… Respirar, sentir, Ser… esto. Sostener ese momento. Aunque lo vivas como vacío, en él está tu próxima visión.

Sé que confiar en pleno terremoto es difícil ¡No imposible!

Es importante confiar que justo ahí, en ese lugar, está lo que necesitas ahora. Si puedes acompañar de tu presencia este momento, verás cómo la oscuridad poco a poco se disipa, y un nuevo sentido emerge.

Después de 36 años de meditación, todavía me fascina este momento de encuentro íntimo conmigo misma. Sentarme en silencio, volver la mirada hacia adentro. Empecé motivada por esas preguntas, y ese temblor. Encontré mucho más que esas respuestas.

Ahora escucho cada día mas personas con crisis existenciales fuertes. Para muchas, toda la energía hasta hora, todo el foco, todo el interés se dirigió hacia afuera: tener, hacer, tener, hacer… Multitareas, poco contacto real con la naturaleza, etc.… Y ningún espacio -o muy poco- para parar, detenerse, sentir, Ser…

 

¿Cuánto tiempo dedicas a sentarte en silencio contigo?

 

Creo que en cada post voy a recomendar practicar un espacio de intimidad, de silencio…Vivo a diario los beneficios profundos de meditar. Practico sola y liderando el grupo de zen. Y vivo a diario en las sesiones de terapia gestalt, el desarraigo de muchas personas.

Puedes probar algo radical como un retiro, para sentir de forma intensa cómo sería habitarte, volver a ti… No mirar fuera ni un minuto. La aventura hoy no es hacer deportes de riesgos, o viajar a un país lejano…

Hoy la aventura más valiente es parar y atreverse a sentir.

¿Meditación?

¿Quién eres, si no sigues modas, reglas, órdenes, consejos, ideas, tendencias?

¿Quién respira dentro de tu pecho?

En el zen, los retiros tienen una estructura que permite que en cada momento estés en esta mirada interior. Practicamos la meditación sentada o zazen, kin hin o meditación caminando, samu o meditación en acción. Para que aprendas a practicar en las acciones de tu vida cotidiana. No es un formato light, tampoco extremo.

Es una aventura intensa en la forma, y suave en el modo en que te abres a tu dimensión profunda. Y esta dimensión es un espacio amoroso en el cual las preguntas mueren, como las olas en la orilla.