El dia de la mujer

Desde “Enso Escuela”, sentí la necesidad de convocar un circulo de mujeres el 8 de marzo. Una convocatoria que no formara parte del proceso “Mujer esencial”, sino que fuera un círculo abierto, para honrar y celebrar… pasado y presente. También para dedicar la energía de la meditación y del encuentro a las mujeres que todavía sufren de terribles condiciones en  el mundo.

Nadie olvidó que el 8 de marzo nació de un evento trágico… Eso fue nombrado, escuchado, y honrado…

En las redes sociales vi una llamada de atención para recordarlo.

También vi posts que decían: “no queremos flores, sino respeto, dignidad”.

Claro que queremos respeto, dignidad y, ¿porqué no?: disfrutar de las flores… ¿O es que acaso las flores nos quitan seriedad? ¿Porqué rechazar las flores?

Es importante honrar las luchas del pasado, las víctimas, y también situarnos en el presente, agradecer lo que tenemos hoy que agradecer, gracias a esas otras mujeres que lucharon y a nosotras…

De modo que hemos celebrado el hoy, el aquí y ahora también, y nos hemos regalado flores, y  pudimos disfrutar de sus colores, aromas, formas, belleza…

Pudimos dejarnos tocar por el SER de las flores, y soltar por un momento la mente, los dogmatismos, y sólo sentir…

Pudimos meditar juntas, compartir la quietud desde un lugar capaz de abrazar el pasado y el presente…

Pudimos sentir nuestra hermandad…

Todas sabemos que muchas mujeres todavía sufren graves situaciones. Y, desde nuestros encuentros, cada una en su nivel -aunque sean pasitos pequeños- puede aportar algo en su día a día. ¿Cómo?

Desarrollando nuestra consciencia, nuestra sensibilidad. Renunciando a competir entre nosotras y buscando vías de colaborar, de Co-crear, de reconocer la aportación de cada una a través de las diferencias… También sabiendo que, por mucho que critiquemos el patriarcado, muchas veces sin darnos cuenta encarnamos valores patriarcales, y los perpetramos… Porque el patriarcado no es cosa exclusivamente de hombres. Empezar a observarlo en nosotras es una gran tarea… Como lo es reconocerlo sin acusación, desde el deseo de un mundo mejor para nosotras, hombres y niños/as… y transformarlo. Un primer paso en ese sentido –que pueden dar las madres- sería no educar a sus hijos desde ese lugar patriarcal…

Creo en abrazar la vida en todos sus aspectos, incluidas las flores y la belleza, que no son señales de superficialidad.

El primer paso de respeto y  dignidad empieza en Ti, en tu interior.

Sólo desde este primer paso de respeto a ti misma, a tus valores, a tu Ser, podrá florecer ese respeto en el mundo que te rodea.

Siento que todos necesitamos de valores más femeninos. Todos, empezando por nosotras.

 

 

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