La sombra

Desde que Jung desarrollara sus teorías sobre “la sombra”, este término resulta muy familiar para quienes se mueven en los universos terapéutico, psicológico, psicoanalítico, mitológico… En este blog no me dirijo a ese campo especializado, y por ello quiero expresar unas palabras simples sobre “ la sombra”, destinadas a los buscadores no profesionales…

Muchas veces las personas acuden a la consulta(Gestalt) o meditación porque atraviesan un momento de crisis: el sentido de la existencia desaparece, dejando a la mente poseída por pensamientos de impotencia, miedo, agresividad, enfados sin aparente razón, fantasías sexuales poderosas, sueños difíciles, y a veces impulsos nuevos  e incontrolables… Los motivos son múltiples…

Todo ello son formas que, lo que está en la sombra-en lo que no vemos de nosotros mismos, en lo que no nos resulta consciente- adopta para manifestarse…

Y cuando irrumpe así, de alguna manera nos está indicando que toca mirar hacia dentro…

¿ Qué es esto que me pasa?

Muchas veces el viaje asusta: ¿estaré loco, loca?

¡No, no lo estás! Solo ocurre que algo de ti necesita de ti, de que le prestes atención, le des escucha… Algo necesita tu mirada…

Cuando hay sombra, hay luz. Y desde esta luz puedes atreverte a  mirar…

El peor enemigo del viaje sería el perfeccionismo. ¡Lo perfecto no existe!

El perfeccionismo es una forma de vivir que limita, como una prisión.

Merece que mires para qué necesitas crear un “YO” que imaginas perfecto.

Cuando te atrevas a mirar estos aspectos de ti que están en la sombra, intenta observar los juicios que acompañan a tu mirada  y apártalos  por un momento (déjalos que descansen en un cajón, un rato)

Déjate sentir este mundo escondido. Verás que en la sombra están también muchos aspectos que contienen valores necesarios para ti. Hay cualidades instintivas, infantiles, que te llevarán a una expresión vital, radiante de Ti… Aunque esto pida -a veces- que te atrevas a la no aprobación de todos.

Por lo que te avergüenza, existe un gran potencial que liberas al aceptarte, al no juzgarte. Tal aceptación te hace entrar en la Familia Humana. En lugar de vivir una separación…Tu y Ellos… Los otros.

Eres parte de la humanidad cuando puedes aceptar tu totalidad e integras todas tus partes. Descubres una nueva forma de sentir a los demás: tolerante, abierta.

Puedes decir: nosotros. Nosotros dentro de ti, integrando todas tus partes.

Nosotros con tu relación a los demás. Dejas de experimentarte separada.

Si tienes curiosidad, no hace falta esperar una crisis:  aprovecha las muchas propuestas que te invitan a este viaje.

La mía es una de ellas. Esta vez para el grupo de Mujer Esencial.

Te dejo un ejercicio simple para empezar:

-¿Cuáles son las criticas que te irritan mucho, cuando las recibes?

-¿Cuáles son los aspectos que te son insoportables en los demás?

Escribe tus respuestas. Y poco a poco observa cómo es esto en ti. Si al principio no ves, inténtalo otras veces con la intención firme de no juzgar, y no querer ser un sobrehumano, perfecto.

¡No existe!