Lo femenino y lo masculino

En el “yo soy” del mundo relativo, soy una mujer y me apasiona el ser humano.También los seres vivos, e incluyo los objetos inanimados en los cuales se expresa la vida.

En este interés me experimento como mujer. En mi adolescencia descubrí la frase de Simone de Beauvoir.

On ne nait pas femme on le deviens”  Fue un puerta abierta a sentir, observar cómo era el mundo femenino que yo albergaba. Y cómo creaba esta identidad junto a los roles sociales…Que cambian según el sexo…

¿Cómo era?

Con los años este interés se extendió a las mujeres, a lo femenino en nuestro mundo. Este interés nacía de una intuición de algo misterioso para mi.

Como seres sexuados nacemos mujer o hombre con las características biológicas que marcan la evidencia de la diferencia. Me comentaba Mónica Manso la influencia de la proyección de los padres cuando se sabe el sexo del bebé.

Más allá de las diferencias fisiológicas obvias, está la identidad, el género que se crea muy pronto y nos diferencia. Recibimos las creencias, prejuicios, ideales… De los padres, y la familia, de los ancestros, de nuestro linaje, de la sociedad de forma diferente si nacemos chico o chica…

Y con este bagaje expresamos lo femenino y lo masculino en mujeres y hombres.

Hoy existe en el corazón de la crisis, una crisis de género. El género puede cambiar, evolucionar. Tanto hombres como mujeres atraviesan una crisis de identidad profunda. Los dos intentan trascender formas y roles que están quedando obsoletos. Este momento de cambio no es fácil, desorienta. Es propio de la evolución. Los modelos una vez integrados se transforman.

Si durante siglos la mujer fue menospreciada, no se trata de hacer lo mismo con los hombres hoy. En mi consulta de psicoterapia y también en sesiones de coaching aparece una y otra vez este tema de la identidad femenina y masculina. Hay una inquietud de ambas partes de sentirse más auténticos, verdaderos, de cambios. Esta búsqueda se presenta de forma individual y también a nivel de parejas.

¿Cómo ser hombres y mujeres juntos cuando lo que hasta ahora sostenía “Las reglas del juego” se desvanece, no nos satisface más. Desde mi propia curiosidad empecé hace unos 15 años a reunir grupos de mujeres, para crear un espacio de contacto, investigación, descubrimiento, creatividad y permitir que cada una pueda primero reconocer lo automático, lo que no eligió. Y, tirando del hilo desde su linaje hasta ahora emprendemos un viaje. Atravesando tierras fértiles, otras desiertas, oasis y obstáculos hasta que algo toma forma en el espacio interno hacia una expresión de quién eres y quién quieres ser hoy, habitando el género mujer. Este momento de contacto interno, tiene una vibración, una luz, un color, un clima…No está fijo, se abre a la relación a ti misma, a la relación a los hombres, al mundo, y al universo.

Puede que el nuevo paradigma sea aprender a vivir sin crear lugares/ creencias fijas, y repetitivas donde apoyarse, defenderse, proyectarse… ¿Cómo experimentar la confianza en la vida, sin un suelo tan firme, roles fijos como leyes?

Esto es lo que como ser humano mujer aprendo a danzar, y habla desde mi expresión femenina.

Hace años algunos hombres quisieron que lidere grupos para trabajar lo masculino. Veían a las mujeres muy completas en su experiencia de grupo y era atractivo para ellos. Me tentó mucho. Tenia interés y curiosidad del mundo masculino, pero sentí que no era honesto. No tengo ni idea de cómo es vivir con testosterona al mando….Hoy existen muchos grupos de hombres, y admiro los que viven esta experiencia.

Hay expresiones que sólo se permiten o entre hombres o entre mujeres…No lo hemos inventado y hoy para facilitar esta crisis de género y crear en ella una nueva vida, la consciencia es nuestra oportunidad.