Tiempo y ansiedad

El famoso no tengo tiempo

¿Cuántas veces sientes, dices: no tengo tiempo?

Detente un momento y responde honestamente. Si tu respuesta es: muchas veces… Dar un pasito más sería preguntarte si esto es lo que quieres para tu vida, y quién quieres ser…

¿Crees que, realmente, no tienes tiempo?

No voy a filosofar sobre qué es el tiempo. Pero sí diré que la frase “no tengo tiempo” implica algo de pasivo, como si fueras “víctima” del tiempo. Cada semana o casi todas tengo mi día de: ¡No tengo tiempo! Conseguí que se limite a un día. Aun así, practico mi hora de meditación, y preparó una comida sana… Y ese dia lleno mi agenda, decido además ir al banco, al mercado, escribir en el blog y más y más cosas… El tiempo, sigue ahi… Yo quiero llenar cada hueco, correr, sentir esa adrenalina de la acción… Por un instante, parece que esta dinámica da un sentido al dia, soy útil, hago cosas, doy valor a esto de hacer, y hacer… Yo doy valor, importancia, prioridad a esta forma de vivir.

Tal es el camino del estrés asegurado, de algún síntoma de ansiedad; si pierdes la consciencia de ti mismo, llevado por solo hacer y hacer, un dia llegas, agotado, a plantearte pedir ayuda.

Actualmente, tanto en la consulta de terapia gestalt, como en coaching o en el grupo de meditación, lo que más escucho es esta necesidad de volver a uno mismo. A la gestalt, la persona suele llegar por ansiedad, ataques de pánico, o una pérdida de sentido de la vida. ¡Es doloroso!

En el coaching, la persona generalmente todavía no llegó a este agotamiento, intuye que necesita ordenar prioridades, realizar un cambio y elige un coach para acompañarla y descubrir el mejor camino de vuelta a sus valores y sueños. A la meditación, la persona llega porque su mente se vuelve tiránica… No para, y la ansiedad está cerca o ya es leve. También suele estar presente la sensación de vacío, de: ¿Qué sentido tiene mi vida? El “no tengo tiempo” y su dinámica nos puede llevar a esta pérdida del ser, de cuestionarnos quiénes somos, más allá de programarnos cómo máquinas. Hay profesiones trampas (terapeutas, médicos, asistentes sociales, etc…) en las que el peligro consiste en  creer que ayudar, acompañar a otros es siempre la prioridad. ¡No lo es!

También parar, volver a ti, a tu respiración, es importante.

Algunas ideas que te pueden ser útiles:

Primero date un momento para ver el “no tengo tiempo”, para comprobar si esa frase te habla.

No hay actividad alguna que pueda tener siempre prioridad sobre el encuentro contigo mismo.

Si respondes que sí, que esa frase te habla: empieza poco a poco. Busca, cada hora, un rato de intimidad contigo, de mirar el cielo, sentir el aire, respirar de forma consciente, sentir tu forma de caminar, sentarte, comer… En el Zen por ejemplo hasta el acto de ir al baño requiere de toda nuestra presencia.

Habita tus gestos, habita tu cuerpo (aunque sea durante segundos o minutos) varias veces al dia. Algun dia intenta comer en silencio, y apreciar y agradecer tu comida. O, si en plena reunión bebes agua, dedícale toda tu atención, creando un pequeño oasis de ser.

Cuando organizas tu día, recuerda que tienes un margen de elección, y puedes crear un dia con tiempo, con respiración. A veces me levanto antes, para ir despacio. En el hacer, observa el cómo haces. ¿Estás presente?

Durante el día puedes decidir disponer de momentos sin móvil, sin estímulos externos. Y si quieres, te invito a  dedicar un tiempo a mirar con honestidad cómo has creado este universo sin tiempo, sin Ti. No se trata de criticarte, de juzgarte, sólo de observar.

Escribo este post durante un retiro de meditación en la naturaleza bella y  salvaje; aquí, cada zazen me ofrece esta vuelta a casa… El viento susurra y acaricia, la luz entra por todos mis poros e irradio; el silencio juega con el canto de los pájaros, la primavera regala sus colores con generosidad, y desbordo de prosperidad… El tiempo se fue… Y os quería ofrecer este momento sin Él…