Los beneficios de la meditación

Quería compartir la traducción de este texto de una revista científica americana realizada  por Alberto Lara, practicante de zazen desde varios años, en Enso escuela- Zen dokan.

Zen Dokan es el dojo Zen de Enso escuela.

Durante casi 15 años, más de 100 monjes y practicantes laicos de la meditación budista han participado en experimentos científicos en la Universidad de Wisconsin-Madison y al menos otras 19 universidades.

Una comparación entre el escáner cerebral de practicantes con más de diez mil horas de práctica comparado con el de neófitos o no-practicantes, ha empezado a explicar porqué esta técnica aporta grandes beneficios emocionales y cognitivos.

El descubrimiento de estos beneficios, coincide con recientes hallazgos neurocientíficos que muestran que el cerebro de un adulto puede transformarse profundamente a través de la práctica de la meditación.

La evidencia acumulada de esta investigación ha empezado a mostrar que la meditación puede reconectar circuitos neuronales para producir efectos saludables, no solo en la mente, sino en todo el cuerpo. Estos estudios intentan demostrar que es lo que sucede en el cerebro durante tres tipos de meditación.

La primera, “atención enfocada“, pretende focalizar la mente en momento presente dejando pasar las posibles distracciones -ruido mental, sensaciones, emociones. Se han identificado cuatro fases: Un episodio de mente errante, en donde hay mucha distracción o ruido mental. Esta fase está gobernada por la “Red neuronal por defecto” o DMN. El DMN juega un papel crucial en construir y actualizar modelos internos del mundo basados en recuerdos a largo plazo sobre nosotros y los demás.

La segunda fase ocurre en la red de “Asignación de relevancia”  que regula sentimientos subjetivamente percibidos, lo que podría conducir a distracciones durante una tarea. En esta fase, el meditador se da cuenta que está divagando.

La tercera fase, involucra dos áreas cerebrales. El Córtex dorsolateral frontal y el lóbulo parietal inferior que en la mente del practicante son los responsables de “desenganchar” de la distracción y enfocar de nuevo en el cuerpo-respiración.

Por último, la cuarta fase muestra como el Córtex dorsolateral prefrontal sigue activo en la mente del practicante, que mantiene por largos lapsos de tiempo la conciencia en el cuerpo y en la respiración. Esta fase no se puede mantener a voluntad todo el tiempo que el practicante quiera, por lo que en algún momento se vuelve a repetir el ciclo, volviendo a la primera fase.

El segundo tipo de meditación, mindfulness o atención plena, intenta cultivar un estado menos reactivo a las emociones, pensamientos y sensaciones. El mindfulness, consiste en simplificar la experiencia al máximo. Reducir los estímulos externos al punto de “simplemente estar” en una situación donde “no pasa nada” en particular.

Varios estudios muestran los beneficios de la conciencia plena en el tratamiento de la ansiedad y la depresión. Así como la habilidad de mejorar patrones de sueño. Este segundo tipo de meditación, tiene un impacto muy intenso sobre el córtex insular y la amígdala – esta última se activa cuando se desencadena la sensación de miedo-. Estudios recientes, demuestran que esta glándula disminuye de volumen con la práctica de mindfulness.


Finalmente está la compasión, que fomenta una perspectiva altruista hacia los demás. Esta práctica, implica ser consciente de la necesidad del otro y luego experimentar un sincero deseo compasivo para ayudar a la persona o aliviar el sufrimiento de otras personas, protegiéndoles de su propio comportamiento destructivo.

Esta práctica produce una actividad mayor en la unión temporoparietal y el surco temporal superior –áreas que se activan cuando nos ponemos en el lugar del otro-

A medida que se investiga en el campo de la meditación, se van descubriendo datos aún más reveladores. Tales como, disminución de inflamación y otras tensiones biológicas que ocurren a nivel molecular, reconexión y crecimiento de fibras neuronales o axones, regulación de la telomerasa -involucrada en la longevidad- y la emisión de oscilaciones gamma (fase síncrona entre 25-42Hz), captadas por electroencefalogramas a los que se han sometido expertos practicantes y que, a día de hoy, se desconoce su funcionalidad.


Fuente: Scientific American, Noviembre 2014 (USA)